El San Prudencio sumó el sábado un empate insuficiente en casa frente al Marianistas (1-1) en un encuentro en el que mereció mayor botín, pero terminó penalizado por su falta de precisión en los metros finales, un gol anulado de manera incomprensible y un error puntual a balón parado
El choque arrancó con dominio territorial del conjunto colegial, que trató de madurar el juego con paciencia ante un adversario bien replegado que castigaba a la contra cada pérdida local atacando con peligro los espacios
La polémica llegó poco después, cuando el colegiado anuló un tanto a Urko por un inexistente fuera de juego tras recibir un pase atrás de Gonzalo desde la línea de fondo
En la segunda mitad, el San Prudencio ajustó su repliegue para evitar las transiciones del Marianistas y controló el ritmo sin pasar apenas apuros defensivos
Cuando más controlado parecía el duelo, un grave desajuste de marca en una acción a balón parado permitió al rival empatar el partido a placer


















