Diez minutos fatídicos condenan al 'Divi'

El San Prudencio encajó un severo e injusto castigo en casa tras caer derrotado por 1-4 frente al Iru-Bat en un duelo con dos caras muy marcadas. El equipo colegial dominó durante gran parte del encuentro y dispuso de ocasiones suficientes para haber sentenciado, pero se desplomó en un tramo final fatídico en el que los fallos defensivos y la pegada visitante terminaron decantando el marcador.   

El choque arrancó con dudas para los locales. El Iru-Bat saltó al césped con una marcha más de intensidad en la presión y penalizó los continuos errores del San Prudencio en la salida de balón. No obstante, a los diez minutos el conjunto de Jonatan Torio ajustó líneas, se adueñó del centro del campo y comenzó a embotellar a su rival. Oier tuvo la primera gran ocasión tras un envío filtrado de Gonzalo que detuvo el guardameta, mientras que el propio Gonzalo y Aritz generaban constante peligro por las bandas. Poco después, una peinada a la salida de un saque de banda lamió el larguero y Nava rozó el tanto con un remate lejano. El dominio local encontró su justa recompensa al filo del descanso tras un envío en largo de Gaizka, los colegiales ganaron la segunda jugada e Ibai aprovechó un balón franco para subir el 1-0 al marcador.   

Tras la reanudación, el duelo entró en una fase inicial más trabada y física. Los cambios introducidos por Torio reactivaron el juego asociativo del San Prudencio, que acumuló hasta tres oportunidades clarísimas para haber firmado el segundo: Aritz no llegó a rematar por milímetros una falta lateral, Bela erró solo ante el portero y Ieltxu obligó a intervenir al meta visitante tras un potente disparo desde la frontal cuyo rechace nadie acertó a cazar. 

Sin embargo, cuando mejor estaban los colegiales, llegó la desconexión total a partir del minuto 80.  El Iru-Bat igualó en una falta lateral mal defendida en la que su atacante cabeceó a placer. Apenas un minuto después, una pérdida en la salida tras el saque de centro y un desajuste en la presión propiciaron una rápida combinación que supuso el 1-2. El San Prudencio rozó el empate con un disparo de Ibai que el portero desvió contra la madera, pero a la desesperada y volcados en ataque, los locales concedieron dos transiciones que sentenciaron el choque con el 1-3 y el 1-4 definitivo, a pesar de que Asier detuvo una pena máxima con el choque ya roto.

"Después de que el equipo hiciera 80 minutos buenos, me voy preocupado por los otros diez en los que bajó los brazos", valoró Jonatan Torio al término del encuentro.