El San Prudencio acarició la gesta, pero terminó cediendo en casa (77-82) ante un potente Elaborados Naturales Valle de Egüés en un choque de máxima exigencia física y táctica. El cuadro colegial compitió al límite de sus posibilidades y ejecutó a la perfección su plan de partido, pero acabó penalizado en el desenlace por los tiros libres y un desacertado 1 de 9 en triples en el último cuarto.
El conjunto de Mikel García saltó a la pista con las ideas muy claras, mandando en el ritmo desde el inicio mediante ataques rápidos y una excelente intensidad defensiva en el primer asalto. El momento más brillante y heroico de los locales llegó en el segundo cuarto. Los problemas de faltas de Araico y una brecha en la nariz de Imanol, que le obligó a recibir puntos de sutura, dejaron al equipo sin pívots en pista durante seis minutos. Lejos de venirse abajo ante el poderío físico interior del rival, con dos interiores que superan los 2,05 metros, el San Prudencio resistió con un quinteto de bajitos, subió líneas y no solo aguantó el tipo, sino que firmó un parcial de mérito para marcharse al descanso cuatro puntos arriba.
Tras el paso por vestuarios, el Valle de Egüés ajustó su defensa con una zona muy agresiva que atascó la fluidez ofensiva colegial y permitió a los visitantes tomar la delantera en el tercer periodo. En el último cuarto, el San Prudencio reaccionó, atacó con criterio las debilidades del adversario y forzó situaciones continuas de falta. Sin embargo, la veteranía navarra en los instantes decisivos, unida a la falta de puntería exterior y los puntos que se quedaron en la línea de personal, truncaron una victoria que estuvo al alcance de la mano de un equipo que demostró orgullo y capacidad para competir ante cualquiera.
"Me da rabia el desacierto desde el tiro libre en un partido tan apretado, pero es la línea a seguir. Agradecer a la gente que ha venido porque es precioso lo que estamos viviendo en casa cada fin de semana", valoró Mikel García al término del encuentro.