El San Prudencio de Primera Nacional encajó el pasado fin de semana su segunda derrota consecutiva, esta vez ante el Disdira Bitxitegia (78-81). El encuentro se presentaba complicado frente a un rival inmerso en una dinámica ascendente, a diferencia del conjunto colegial, que llegaba tras un reciente tropiezo. En el plano mental, fue un partido trampa y exigente.
El equipo mostró síntomas de fatiga y el duelo se pareció al de la jornada anterior ya que fue muy trabado y sin la fluidez ofensiva que suele caracterizar al San Prudencio. “Creo que es un bache y, dentro de lo que cabe, es normal, pero a nadie le gusta”, señaló el técnico colegial, Mikel García.
Aun así, el San Prudencio resistió bien las primeras embestidas del rival y respondió con buenas canastas. Ninguno de los dos equipos logró despegarse en el marcador durante la primera mitad. No hubo un dominador claro, aunque el conjunto visitante encontró en uno de sus jugadores, que alcanzó los dobles dígitos antes del descanso, una vía constante de anotación.
Al intermedio se llegó con empate a 45 y la sensación de que, si el San Prudencio no daba un paso al frente, el potencial ofensivo rival acabaría inclinando el encuentro. En el tercer cuarto se introdujeron algunos ajustes en ataque y defensa, pero no se consiguieron ventajas en el juego interior. El Disdira Bitxitegia llegó a alcanzar una renta de diez puntos que supo gestionar hasta el final, pese al intento de reacción colegial.






















