El División de Honor se tuvo que conformar con sumar un punto en su visita a Ellakuri (0-0), donde logró dejar su portería a cero pero, de nuevo, se dio de bruces con la falta de acierto en el último pase, sin ser capaz de generar grandes ocasiones de peligro.
La primera parte fue de claro control del San Prudencio, que salió con paciencia, dominando el juego y ganando la mayoría de los duelos. Sin embargo, faltó el último pase para generar ocasiones claras de gol. Carpio dispuso de dos buenas acciones desde la frontal y el conjunto gasteiztarra se mostró muy ordenado en defensa, impidiendo al Laudio desarrollar su juego habitual. El dominio fue colegial ante un rival que buscaba atacar los espacios.
No obstante, en los últimos diez minutos del primer tiempo el equipo desconectó. Un error tras un saque de banda dio paso al mejor tramo del Laudio, que generó una ocasión clarísima en un uno contra uno que, por fortuna, se estrelló contra el palo. El descanso sirvió para frenar el nerviosismo y ajustar conceptos a nivel defensivo.
La intención tras la reanudación era ser todavía más dominadores y, aunque el San Prudencio controló el juego en la segunda mitad, volvió a carecer de profundidad para hilvanar acciones claras de gol. Una de las más destacadas llegó en un rechace que Mousta no logró convertir tras un disparo previo de Oier, pero el ansiado gol volvió a resistirse.
El Laudio también dispuso de alguna opción en una jugada aislada que detuvo Unai y, aun así, el San Prudencio siguió creyendo en su propuesta, aunque sin la lucidez necesaria en los metros finales. Los cambios dieron aire al equipo, pero volvió a echarse en falta acierto en el último pase. Los minutos finales fueron un monólogo colegial en ataque y, pese a llevar el peso del partido, las ocasiones más claras volvieron a caer del lado local.
“A pesar de que al equipo le faltó lucidez en la zona de ataque, no renunció a su idea de juego”, destacó Jonatan Torio al término del encuentro.









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